El precio de la plata ha alcanzado su nivel más alto en casi 14 años, superando los 39 USD por onza, debido al fuerte apetito de los inversores que buscan alternativas más asequibles al oro. El alza responde también a una creciente demanda industrial, especialmente en sectores como energía solar, baterías y vehículos eléctricos.
En Londres, donde se concentra gran parte del comercio físico del metal, la mayoría de la plata está retenida en ETFs, lo que ha generado escasez y elevadas tasas de préstamo. India, tradicional comprador de oro, ha visto un auge de interés por la plata: las importaciones se han disparado más de 260 % este año.
La presión también proviene de políticas climáticas globales que aumentan la demanda de tecnologías verdes, donde la plata es un insumo clave. A medida que más inversores institucionales se posicionan en el metal, la volatilidad podría incrementarse. El sentimiento alcista se fortalece ante un panorama de tasas de interés en posible baja, debilitamiento del dólar y búsqueda de activos tangibles. Aunque algunos advierten sobre una corrección técnica, el consenso del mercado sigue siendo positivo.
La plata acumula un rendimiento del 32 % en 2025, superando al oro (27 %), y muchos analistas la consideran el “trade de la década”. El mercado enfrenta un déficit estructural por quinto año consecutivo, mientras la oferta física sigue disminuyendo. La tensión geopolítica y posibles aranceles a productores clave como México también han impulsado su atractivo como activo refugio, siendo una alternativa económica comparada al oro, consolidando su atractivo en las carteras.
Escrito po: Diego Abello